Artistas de animación 2D y 3D. El arte de la animación es un anhelo que quita el sueño a todo ilustrador o dibujante que no sabe cómo dar vida a los personajes que ha creado. Un talento que habita en pocas manos, pero que, cuando lo hace con el esmero y el tiempo suficientes, es capaz de contar historias que sobrecogen el alma. Nada que envidiar a una película tradicional. 

Hay historias que se abren camino en las manos de estos artistas y que cosechan igual o más éxito que grandes producciones. En este artículo os voy a mostrar una selección de diseñadores-animadores que he descubierto y con los que, creo, podréis comprender más en profundidad lo que digo:

Zerocalcare, Strappare

Si has tenido suerte, tal vez, este nombre te quiera sonar. Es el encargado de hacer, producir y darle vida al personaje principal de una de las mejores series que he descubierto este año. Recibe el nombre Strappare (Cortar por la línea de puntos, en español) y se ha alzado como una de las producciones animadas más vistas del último año en el portal online Netflix.

Un guion impecable, donde se abordan problemas como la falta de aspiraciones, la pérdida, la precariedad o, incluso, el suicidio. Cuestiones que acontecen a un personaje, Zerocalcare, que toma el papel de narrador y sufrido protagonista.

A continuación, os presento un ejemplo de porqué la animación tiene poco o nada que envidiar al cine tradicional, espero que os guste:


Steve Cutts, artista de animación 2D

Probablemente, el más conocido de esta lista de personas ilustres. Un diseñador que esboza una enorme crítica social en cada uno de sus cortometrajes. 

Con una estética deprimente, muy rápida, donde se suceden decenas de escenas en un mismo frame, Stave Cutts pone los puntos sobre ies dibujando a una sociedad carcomida por el consumo, la guerra o la contaminación. Siendo sus protagonistas ratas, yonquis o elefantes que, infundados bajo el traje de modernos, destruyen el hábitat donde deberían desarrollar su vida. 

Piezas audiovisuales que no exceden los diez minutos y que han cosechado premios a lo largo y ancho del globo. El imperialismo, el consumo desmedido, la acidificación del mar o la depresión son solo algunos de los males que trata el autor a través de esta disciplina artística. 


Bill Plymton, artistas de animación 2D

El artista que presenta la estética más característica. Un compendio de rayas desordenadas que ponen en movimiento cada plano. Cortometrajes donde los personajes son figuras difusas que se presentan, en ocasiones, como sus propios enemigos. 

Director, guionista e ilustrador, Bill Plymton ha navegado por los mares de la animación desde hace más de 60 años, donde ha cosechado más de 38 premios, entre ellos, un Oscar en la categoría de mejor cortometraje de animación por Guard Dog.

Este recurso de las rayas, es muy poco utilizado en animación 2D y requiere una precisión de un auténtico orfebre para poder llevarse a término de la forma correcta. 


Fred Lammie | Casi Creativo

Sátira, humor y sencillez son los tres adjetivos que definen las animaciones de Fred Lammie, conocido por su cuenta en redes sociales Casi creativo. Unos rasgos faciales sencillos que sirven para dar vida a objetos cotidianos de nuestro día a día, y donde, a través de ellos, se narran críticas a aspectos concretos de la vida.

La dieta, los tipos de médicos, pedir un aumento a tu jefe, son algunas de las cotidianidades que aborda en cada capítulo Fred Lammie en su cuenta de Youtube.


Alex Gamsu Jenkins, artista de animación 2D

Ilustraciones grotescas que se salen del plano, dibujando una estética gore, donde los personajes critican peculiaridades de esta vida moderna. Una realidad desquiciante, donde la imaginación se pone sobre la mesa y solo pesa la premisa de los miedos sobre el papel. 

Una mirada exagerada sobre la realidad, que no podrás dejar de mirar, bien por atracción, curiosidad o asco. Os dejo su Instagram alexgamsujenkins para que entendáis lo que intento contaros.


Nassos Vakalis, artistas de animación 2D

«Those who eat their fill speak to the hungry of wonderful times to come» Bertolt Brecht

Esta frase da comienzo a uno de los cortometrajes más aclamados por la crítica internacional. Dinner for few está protagonizado por siete comensales que, vestidos con togas, medallas y condecoraciones, devoran cada plato que llega a sus manos. 

Cerdos —literalmente— insaciables de poder y dinero, que comparten mesa intentando solucionar los problemas que acontecen al mundo, unos problemas que ellos mismos generan.

Sobre el suelo del comedor, escondido bajo el mantel de tela blanca, se entrelazan una sinfin de cadenas que atan a estos invitados a la mesa. Las mismas cadenas que les impedirán defenderse del pueblo, cuando este, cansado de su avaricia, se levante contra ellos en forma de un feroz tigre.

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